free hit
counter script

The Shoe Love Story (by Srta. Pola)

By Mercedes

Posted in | Tags : , ,

Por Srta Pola

Me subí al avión de Tenerife a Londres con un documento “Shoe Love Story” titilando en el Word de mi cabeza. Tenía tatuadas las imágenes del desfile de

Alexander McQueen-SS10 (©Style.com)
Alexander McQueen-SS10 (©Style.com)

McQueen (que vi aquí por primera vez en El Fashionista): más que una colección de moda increíble, era el boceto experimental de una nueva especie de anfibias damiselas del futuro –¡¡pero los zapatos, los zapatos enloquecían todo!! Esos zapatos implicaban una mutación, algo que iba más allá del híbrido (el anfibio), y se parecía a ese pasaje que fuerza la ciencia ficción a pasarse del lado de la bio-ingeniería: no imaginando transformaciones, sino transformando directamente el cuerpo…Hojeaba la Vogue Paris en el avión y recorría mentalmente el caché de Style.com, las versiones de Plinio el Viejo y Platón sobre la Atlántida (que muchos ubican en las Islas Canarias, de donde yo me alejaba a miles de metros por el aire), y pensaba que si los arqueólogos miran la escritura para caracterizar a las civilizaciones perdidas, pues bien podrían mirarle los zapatos porque son como los bolígrafos del cuerpo. ¿Por qué era tan esencial El Zapato para imaginar una civilización? ¿Qué es lo que fascina tanto de los zapatos, por qué son tan inherentes a la femineidad, a la personalidad (al punto que haya frases hechas de que “para conocer a un hombre hay que mirarle los zapatos”)… o sea: ¿cuál era el link del alma con los zapatos?

Kasia Tkaczyk

Kasia Tkaczyk (©Paula Stoliar)

Apenas llegué a Londres peregriné al santuario del shoe moderno: el local atelier de Nicholas Kirkwood, en Morocco Street. Una chica rubia guapísima, con look de felina a lo Sasha Pivovarova, caminaba muy apurada y hablaba inglés con consonantes rusas como Greta Garbo en Ninotchka… ¿¿sería Sasha de verdad?? Cuando supe su historia, me pareció más genial aun (si bien empecé a odiarme mucho por olvidarme el iphone en el hotel). Vestida muy simple, pero super chic (una camiseta de Topshop, falda corta negra sobre leggings negras), Kasia Tkaczyk reveló ser una ex modelo de origen polaco, que había estudiado literatura francesa y luego negocios en Sorbonne –unos 6 años en la Uni como para contrarrestar el heavy partying de años de modelo en Paris, me cuenta riendo, moviendo sus mechas dirty blond. Ahora estaba a cargo de las finanzas de Nicholas Kirkwood, el dios británico de los zapatos y gurú de los hipsters all over the world (que las hermanas Mulleavy vistieron los pies de las modelos en su último desfile en NY Fashion Week, y las celebs troten por las red carpets en Kirkwoods, son algunos signos de esta fiebre). Kasia toma un tacón de Kirkwood y me enseña una manera nueva de mirar a los zapatos:

- ¿Ves esta plataforma? La evolución de la plataforma: primero, en la colección de Invierno 08, la plataforma whimsical que hace este dibujo en el espacio –luego, en 09, la curva de la plataforma pasa a dialogar con la parte de arriba del tacón. En estos zapatos, la evolución fue hacia la luz… vas caminando y como aquí hay una superficie de espejo, vas dejando rayos de luz a medida que caminas.

Nicholas Kirkwood

Nicholas Kirkwood - AW 2009 - 1100 €

Este zapatito –que pueden ver al costado- cuesta 1.100 euros, y está hecho de 36 piezas de lagarto cosidas a mano en Milán (Kasia me cuenta que tiene la suerte de tener un par, los privilegios de trabajar para Nicholes). Me alcanza un par para probarlo, me saco mis taquitos Mischka argentinos, y cierro los ojos al sentir el contacto del cuero… ya de pie, ni los siento, es como dejar estelas doradas con los reflejos. Es una obra de arte, de artesanía y de tiempo, y al mismo tiempo es pura vanidad que te hace altísima y con piernas kilométricas. Kasia debe haber visto mi cara extasiada, y comenta:

- En este nivel, de high-end fashion, no se trata de productos comerciales: son obras de arte.

Todos los ángulos, todas las partes del zapato son espacios para creación: todo se transforma mientras pisamos, nuestro cuerpo se transforma y se estira, porque los zapatos nos llevan hacia lo que nos gusta, y también son instrumentos para alejarnos de lo que detestamos. ¿No son los zapatos las piezas metafóricas de la existencia femenina?, pienso, mientras me alejo del espejo emitiendo pequeños haces de reflejos dorados sobre la alfombra.

Conversar con Kasia es genial, porque siempre es divertido tratar los temas de la moda, que para otros son banales, con suma seriedad e intensidad. Hablamos de cómo ahora Asia pasa a ser el productos del mayor lujo (para ejemplo basta ver la colección de Alexander Wang, todo hecho en Asia); me cuenta lo devastador que es trabajar durante Paris Fashion Week, que no tiene tiempo ni para ir a fiestas, porque tiene que estar desde las 7am en desfiles y charlando con clientes. Le gusta cocinar sopa de gambas, llevar las camisetas blancas de American Apparel (“estuve hace poco en Miami de vacaciones, son como de nubes de algodón”).

Nicholas Kirkwood

Nicholas Kirkwood

Hablamos de Gossip Girl, que nos encanta, de McQueen (“es el mayor genio”, dice Kasia entornando los ojos con devoción) y coincidimos en que Manolo Blahnik hace años hace zapatos bastante aburridos… siempre el mismo taco, muy de señora mayor. Le encanta Giuseppe Zanotti, pero no usa Christian Loubotin porque tienen una horma demasiado fina y le hace doler: “No podés dejar que un zapato te traicione en una fiesta”. Para ella, lo mejor de trabajar en la moda es expresarse a través de la moda. Pronto se va a casar con un compatriota argentino, y ya compró su vestido de designer, pero no podemos ponerlo aquí porque –aunque no sepa ni jota de moda como la mayoría de nuestros novios y amantes- puede llegar a googlearla,  y me dice en su acento Ninotchka “es que yo soy muy tradicional, no quiero que vea mi vestido ni en Google!”

Me cuenta que Rihanna les pide zapatos, pero calza 42 y ellos hacen hasta el 41. Nunca imaginé que mi viaje a Londres, y todo el delirio que empezara con las fantasías anfibias de McQueen, me llevaría a identificarme por una vez con Rihanna. Ella no puede andar por el mundo en Kirkwoods porque tiene el pie un poquito grande, y yo porque son carísimos!! jajaja

English Version

I took off from Tenerife to London with a .doc named Shoe Love story titillating in the Word app built-in in my head. I was haunted by the images of the McQueen show (saw it first here in El Fashionista): more than amazing fashion collection, it was the experimental sketch of a brand new species of amphibian ladies from the future –but the shoes, alas, the shoes! They were maddening up everything, as in conceptually over-the-top. Those shoes implied a mutation, something that went beyond the simple hybrid (the anphibian creature), and reminded of that very passage that forces science-fiction into bio-genetics: I mean, it didn’t merely set out to imagine a transformation, it enacted it by operating directly on the body… I was glacing through Vogue Paris in the plane and revising mentally the caché at Style.com, the versions of Pliny the Elder and Plato on Atlantis (that many allocate in the Canary Island, that I was leaving behind), and thought: heck, if archeologists analyze the writing of old civilizations, well they could properly examine the shoes, since they’re the fountain pens of the body, leaving traces of the self. Why was The Shoe such a key-device to figure out a civilization? What is the fascinating nature of shoes, why are they so inherent to feminity, and personality… in short: which was the missing link between the soul and the shoe?

Nicholas Kirkwood

Nicholas Kirkwood

As soon as I landed in London, I duly pilgrimed to the modern shoe sanctuary: Nicholas Kirkwood, on Morocco Street. A ravishing beautiful blond, cat-eyed like Sasha Pivovarova, passed in a hurry and I heard a heavily Russian-Eastern Europe dyed English accent, that reminded me of Great Garbo in Ninotchka… could it actually be Sasha?? When she told me her story, I thought it was even better (though i did began hating myself for leaving my iphone in the hotel). Dressed simple but very chic (Topshop shirt, black miniskirt on black leggings), Kasia Tkaczyk revealed being a former model original from Poland, who has studied French Lit and Business in Sorbonne -6 years in the university so as to make up for the heavy partying of my model years in Paris, she tells me giggling. At 28, she was in charge of finance of maison Nicholas Kirkwood, Brittish god of shoes and guru of hipsters all over the world (that the Mulleavy sisters dressed the bony feet of models in Rodarte’s latest collection on NY Fashion Week, and that celebs go trotting around red carpets in Kirkwoods, are some signs of this fever). Kasia takes a Kirkwood knock-off and teaches me a new way of looking at shoes:

- See the platform? Look at the evolution of the platform: first, in the winter 08 collection, the platform draws this way in the space –then, in 09, the curve of the platform goes on to dialogue with the upper side of the heel. In these shoes, evolution went towards the light… you walk and, because of the mirroring surface on the platform, it shines back at you as you walk.

This pretty little heel –see on the side- costs 1.100 euros, and it’s made of 36 pieces of exotics hand-sewn in Milan (Kasia has a pair, oh blessed those who work for Nicholas!). She hands me a pair to try it on, I take off my humble Mischka heels, and close my eyes when I feel the delicate touch of the skin… already standing, I don’t even feel them on, and the shinning back works its magic as I fancy myself emitting golden trails. It’s a work of art, of artisan-ship and time, and at the same time is pure vanity that makes you oh-so-tall and instant kilometer legs. Kasia must have seen my ecstatic countenance, and says:

- At this level, of high-end fashion, it’s not about commercial products: they’re works of art.

S9051B

Nicholas Kirkwood

S9060A

Nicholas Kirkwood

Chatting with Kasia is great because it’s always fun to deal with fashion matters –so banal to the non-initiated- with utmost depth. She tells me how Asia is setting off to become a major luxury producer (as an example, see the Alexander Wang latest collection, everything made in Asia); she tells me how exhausting are Paris Fashion Weeks for her, she barely has time to go to parties because she has to be up at 7am in the shows and talking to clients. She likes cooking shrimp soup, wearing American Apparel’s white cotton tshirts (“I was in Miami for vacation and got myself a few, they’re cloudy-soft). We talk about Gossip Girl, which we love, about McQueen (“such a major genious”, says Kasia with a hint of devotion in her feline grey-blue eyes) and we agree that Manolo Blahnik is been doing quite boring shoes for the past years… always the same heel, too lady-like. She likes Giuseppe Zanotti, but she doesn’t wear Christian Louboutins because the width is fined down and it makes it painful: “you can’t let a shoe betray you at a party”, she concludes cathegorically. For her, the best of working in fashion is expressing herself through fashion. Next year she’s getting married to a fellow Argentine guy, and she already bought her designer dress, but we can’t put THE name here because her fiancè –despite utterly illiterate in the connaissance of fashion like most boyfriends and lovers- might google it, and she adds in her Ninotchka accent: “oh I’m very traditional, I don’t want him to see my dress nor even on Google!”

Kasia tells me Rihanna has asked them for shoes, but her size is 42 and they only make till 41. I never imagined that my trip to London, and all the delirium that began with the amphibian phantasies by McQueen, would end up with me plunging in a cobweb of sweet identification with Rihanna. She can’t trot around the world on Kirkwoods because her feet are a a bit too big, and I can’t either because they’re so marvelously expensive! :)

Srta Pola -Pola Oloixarac- es escritora y fanática de la moda. Su primera novela, “Las Teorías Salvajes”, la convirtió en la enfant terrible de la literatura argentina, y será publicada en España en marzo de 2010 por la editorial Alpha Decay. Su blog es www.melpomenemag.blogspot.com/

Share this story

About The Mercedes

Related Posts

7 Thoughts to The Shoe Love Story (by Srta. Pola)

  1. FashionIsArchitecture November 29, 2009 at 3:29 am

    Loveeed the post, actually i just did a piece about my loooove for womens shoes ejejje.
    Hugs and kisses from mexico!!!

    #
  2. Ruben November 29, 2009 at 6:05 pm

    Me encanta esta pagina esta genial y tienes mucha razon con todo lo que dices !! seguiré la pagina!!

    #
  3. Mildred Fox November 29, 2009 at 6:12 pm

    Oh, what a beautiful article! Srta. Pola, usted es una pelotuda consumada.

    #
  4. Demoda November 30, 2009 at 3:45 am

    Pues sí que Rihana tiene un pie grande… lo que le faltaba a la pobre. No te preocupes por el precio de los zapatos que tenemos también modelos más asequibles de lo más estilosos.
    Un beso

    #
    • Mer November 30, 2009 at 7:56 am

      brrr, 42!

      #
  5. Suzanne Marie November 30, 2009 at 11:04 am

    ya había visto los de mcqueen, cwazzzy
    pero los de NicKi no y me han fascinado!
    y como siempre ese blog ha hecho mi dia.
    another thing that made my day, this fashion jewelry designer, me tiene enloquecida de amor haha
    http://www.mercedessalazar.com/new_en/

    #
  6. clarrro December 13, 2009 at 9:47 am

    demasiada mística….

    los arboles y el bosque nunca cuajaron bien.

    y claro, no le hacen un 42 a Rihanna. ya, claro.

    #
btt